martes, 6 de enero de 2015

LEYENDA CRISTIANA


Jesucristo agonizaba entre espantosos dolores de hombre, no
de Dios. En su desconsuelo prorrumpió en un reclamo: “¡Padre! ¿Por
qué me has abandonado?”.
Una golondrina descendió de lo alto: Revoloteando en torno a
su corona de espinas, intentaba en vano arrancar algunas con el pico.
Sin darse por vencida, con las alas le dio aire al moribundo, y
con el pico, dejó su amor en sus labios.

ALBA OMIL
Publicado en la revista Hojas de Palabras

No hay comentarios:

Publicar un comentario