Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, nuestra vida cambia, no importa cuanto damos o lo que podamos recibir, tampoco medimos si las cosas saldrán bien o mal, el ser humano está preparado para amar intensamente, entregarse sin reservas y vivir las relaciones con la pasión que los envuelve, es el periodo de las mariposas en el estomago, la risa seguida de cada mirada, el roce de dos manos que se buscan por el solo hecho de juntarse, demostramos con caricias la limpieza de nuestras almas y en los besos que se dan entregando el alma, es el momento en el que el sexo no cuenta, pues hacemos el amor y en el desbordamos un manantial de pureza, prometemos el cielo y las estrellas y hacemos de su cuerpo nuestro refugio más preciado, en una sola frase... cupido nos flechó...
Solo que a veces cupido se equivoca y su flecha va a enfilarse en la persona errada, para ésta la ilusión dura muy poco y nos encierra en un círculo vicioso, recitando el papel de enamorado, no es el amor que tiene muchas caras, es la persona que tenemos delante y para desgracia nuestra, no nos damos cuenta en el momento, pues puede merecerse un Oscar a su interpretación... El ser humano no está diseñado para sufrir decepciones, nos desesperamos, lloramos lágrimas que al secarse nos entran en la piel, formando cicatrices que jamás desaparecerán, el pecho se contrae y nuestro corazón no dice nada, quiere ser fuerte, pero en el fondo sabemos que nunca más volverá a ser el mismo...
Esto más o menos a todos una vez en la vida nos ocurrió, así que saben de que sensaciones hablo, pero igual sabemos que en esta vida todo mal tiene una cura y aunque si no todos los remedios son exactos, el que encontramos nosotros mismos para nuestro mal, ese será el que nos sacará de la situación de mierda que nos metieron, amiga mía solo un consejo puedo darte, recuerda que muchas tormentas pasarán por tu vida, ésta es una de las que te ha hecho flaquear, pero recuerda siempre que por mucha agua y truenos que caigan, es solo un temporal, verás que poco a poco las nubes tendrán que despejarse y cuando menos te lo esperes, en tu vida regresará el sol y esta vez con mucha más luz, sin darte cuenta, estarás preparada para abrir tus alas y esperar otra flecha de cupido, solo que esta vez, antes de salir a vivir... tomarás un paraguas y para no mojarte nunca más...
Yuliet Carrillo -Cuba-
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