Sostenido sobre el cáliz,
con sépalos envolventes,
protegiendo la corola,
aún de futuro incierto.
Se abrió un día helado
ese capullo de rosa,
cubierto de frío rocío,
sobre una mañana ,
inapropiada de enero.
Donde la futura rosa,
se aventuró valiente
en el inhóspito invierno.
Mas un viento la heló
y no desplegó los pétalos.
Sus alas de mariposa,
quedaron suspendidas,
replegadas,marchitas...
sin llegar nunca a ser,
ni rosa, ni plenitud,
ni quieta mariposa.
Alguien la cortó...
arrojándola sobre el suelo,
helado del mes de enero.
María Luisa Heras Vázquez
Publicado en Nostalgia de Ibiza
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