Garnacha en la boca amarga
la tierra habla de sol y escarcha
púlpitos de manos arrugadas
y septiembre de latón, los días
de arco iris me llaman pero ya
solo en el sueño. Aquel pueblo
es olvido cubierto de agua de maldición,
muere la memoria, sopa ausente,
ventana rota, la ruina del tiempo,
crucifixión. Besos anegados.
Soy solo exilio de mis antepasados.
Donde yazgo sin ilusión entre mentiras
y engaños que lo mismo son
y a veces asoma el campanario
de lo que pudo ser ilusión
y ahora solo es muerte, solo es muerte
y traición. Y la palabra, mi último refugio.
José Luis Budría
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