Se han mudado
las verdes primaveras,
de hojarasca
se han nublado
y yo pude recogerla,
muda y secreta,
pude detener el invierno
y congelar los intentos
de quererte
para bañar de nieve
los otoños
y de verde los ocasos, cada tarde...
Ahora son de nube
y ceniza
los instantes
que han quedado
de la miel
cerezo y pan de los encuentros
embriagados
del dulce placebo del amor,
de los mitos
y promesas, de la fe y la plegaria.
En mi lecho de medusa
se pegó tu aliento
como dermis a la piel,
se ahogó
el silencio
como cilicio en la llaga
como la sed del vino y el oporto,
de tu aroma
se impregnó mi sábana mojada.
Y la pregunta imposible
llegó:
¿porque se llevó la primavera
tu frescura?
y mis anhelos de tenerte?
porqué las ansias
se secaron?
Están frías tus manos
y ya tu corazón no vibra,
tu voz grave
en el éter ya no canta,
hojarascas han quedado,
nubes y cenizas
de lo que fue un gran amor,
y fue el primero...
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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