Como un suspiro
o un latido,
o una gota de rocío temprano
así llega el recuerdo
de tus ojos claros como de lluvia...
Cuando lloras, se compadece el cielo
que también llora contigo;
ríos espesos de tormenta corren
en declive por la vertiente
de tus senos ardientes de calor
para aliviar la sed que me devora...
¿Has notado como se apaciguan
vientos y tormentas?
los que sofocan en mi pecho
tus deseos,
los que en mi alma alborotan
mis desvelos,
los que en mis sueños se consumen
de veranos...?
Para qué esperar la primavera
si aquí, donde germinó en tu vientre
la semilla
se ha consumido el frío,
y el calor ha marchitado
la flor de los olivos
estéril y senil, como el fruto prematuro
que se marchitó en tu seno.
Adiós fuego de veranos,
primavera azul de nubes fatuas,
adiós;
colibrí de verdes alas del otoño,
adiós;
a mis amores de furtivas mocedades,
adiós.
Hasta que el nuevo fruto del amor
renazca en tu camino.
Hasta entonces, mi amor,
te seguiré esperando...
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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