Al perro ruso, Kim Blanco Oreja Negra
y a los perros Muchacho y Lazo.
Especialmente a mi perro Puskin,
que murió hace cuatro meses...
No estés triste perro...Cualquier hora es amarga para el hambre,
estar encarcelado, tú en el patio de la infancia,
yo, en el estruendo de mis embudos.
Cualquier día del año.
Cualquier hora silente,
nos unirá en paralela de azufre y rabias.
No llores perro...
Una cerca divide nuestros hocicos,
no puedo en esta hora besarte las orejas
ni rebuznar en tus costillas tan flacas
el mal aliento de tus días.
No llores perro...
De vez en vez amanece lloviendo
y las calles tornan a ser limpias
olvidándolo todo,
hasta el sacrificio que hicimos ayer
para vernos juntos
en esta ciudad sin nombre.
Rosendo García Izquierdo -Cuba-
Publicado en la revista Oriflama 25
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