Ha venido con tiempo el dos mil quince
porque al fin ha llegado sin repliegue,
y si acaso ha tenido algún despliegue
su despliegue verá quien se los pince.
En fin, que ya ha llegado sin esguince
y no hay razones para que reniegue
nadie del acto bello; quien lo niegue
o se pasa de sabio o se hace el lince.
Ahora, a contar meses por minutos,
a sembrar y crecer y darse en frutos
para los muertos de mortal calambre.
Dar de lo que se tiene siempre llena
la alacena del hambre y tu alacena
nunca se morirá de sed o de hambre.
Francisco Henriquez
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