Déjame libre, no envuelvas estos
sentimientos, déjalos deslizarse
por los canales dulces
de tu cuerpo.
Esta vez,permíteme ser marinero,
sumergirme en tu sangre, y llevar
este fuego hasta tu corazón.
Que germine el amor para siempre
de la ceniza de los dos,
que se empalme la felicidad
en el centro de nuestras almas.
Son los sentidos despiertos,
todos ellos enfocados a ti,
como el barco que solo
persigue llegar a su puerto.
Es el fuego que se desata desde
adentro, impulsado siempre
por la fuerza que imponen
estos deseos
Estás ahí, en el lugar preciso,
frente a mí, donde tenía
que estar para sofocar esta
furia, que en estos instantes
me aniquila.
Herman Pilier Báez
.
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