martes, 25 de noviembre de 2014
UNA CARICIA
Observa
como una caricia mía,
te ensancha
capaz de abrirte
en un desfile de divagaciones.
Y espera que salga
de la opulencia de la corneja
el olor a miel,
y construirá
en nuestros propios cuerpos,
pabellones de noches
en presencia de nuestras medulas.
Es hoguera de palmípedas
que guardan bajo pacientes escribas
timones de puños,
borroso refugio de mis textos.
Me bailan torpes
unas manos sucias imprevisibles,
en mi sueño te perforan,
no las cubras de prosa,
tus poemas vírgenes
aire que me atolondra
heráldica seductora,
expulsan cuchillos de canela
que salpican mi saña.
Cirujana de mi cicatriz,
hiélame con adjetivos
el placer de esos inmunes verbos,
que depravados y endurecidos
gotean con cuentagotas
mi excavado camino literario.
Manuel Vílchez García de Garss
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