Un pintor dejó de sus cuadros
una bella imagen tuya
de otro tiempo. Pintaba
y era pobre porque sus pinturas
no gustaban. Hoy se las disputan
pagan por verlas, las admiran
y se emboban viendo las alargadas figuras.
Un negocio sobre el trabajo
de un muerto, pero el negocio
en Toledo también explora las iglesias,
las sinagogas, las armaduras, el acero
y hasta el alcázar de nefasto recuerdo
que los rebeldes franquista pusieron
como ejemplo de patriotismo y fidelidad.
Testigo mudo de todas las historias,
de todos los negocios, de ayer y de hoy,
el Tajo fluye apacible hacia Portugal.
¡Cuántas bellezas en tu casco histórico!
Tu catedral de afiladas torres, tus conventos,
tus iglesias, tus palacios, tus calles,
tienen la magia del tiempo
que a todos nos impresiona al verlas
y se comprende que aquí, en estas
calles viviesen juntas tres culturas,
tres religiones tan distintas, tan monoteístas.
JOSÉ LUIS RUBIO
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