Se pasea la injusticia
por enormes cinturones,
donde los tristes fogones
se apagan por la avaricia
de gobernantes ladrones
y su impúdica codicia.
Quema , que quema el alma
cuando veo el rostro triste,
del chico y su madre linda
que nunca pierde la calma,
aunque llore mucho el chico
por comida o por capricho.
Quema , que quema el alma
cuando escucha el vecindario,
las noticias… que en el diario
reflejan el gris tormento,
de un país con su lamento
por tantas muertes y llanto.
Impotencia en la conciencia
del humilde y del de ciencia,
que sienten que quema el alma,
por la atroz… indiferencia.
ii Quema, que quema el alma,
del humilde y del de ciencia!!
DARWIN I. FLORES VARELA
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