Corro hacia ti salpicando dulces aguas,
quiero poder volar,
sonreír a los camaradas que tanto amo,
envejecer junto a los compañeros
que tanto quise en el combate
y en el silencio.
Recompensa tuya, ofrenda de las nubes,
mirada de mar que se desliza
junto a a baranda que deja mirar al mar,
dame tu boca y tus labios,
yo te daré mis besos,
musa mía, valiente gaviota,
exilio del fariseo adormecido
que siente piedad por los mendigos,
amiga que lleva el cielo de la tarde
y la estrella lunática del anochecer,
voy corriendo como un niño desalentado
hacia ti,
salpicando de agua mis lágrimas resecas,
musa que no globaliza la hermosura
de las calles,donde casualmente
nos volvimos a encontrar,
linda, hermosa, poetisa de las palomas
y de casi todas las mañanas,
te siento viva, podemos volar.
FERNANDO NOVALBOS SÁNCHEZ
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