Las lágrimas, por fin, se me han secado
en alas rotas y plumas destrozadas.
En ángel de alas blancas y encarnadas
con actitud valiente me he formado.
Subidón de autoestima a mi me ha dado,
que valoro mi vida a campanadas
con luces de colores y bordadas
y jamás me quiten de mi lado.
Desde de niña a mujer viví el sueño
de imaginar amores de novela
y el destino me dio un vil dueño.
Me enamoré de piel color canela
de rostro principesco , pero me adueño
del maléfico amor de arder candela.
María Sirena Matri Mar -ESPAÑA-
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