Tu miedo es tuyo...
Ó no...
Tus palabras te delatan,
delatan tu condición,
tus caprichos,
tu acompasado ser
que no se inmuta.
Tus miedos son tuyos...
Ó no...
La simple sed,
es pavor a la vida,
el hambre es la peste
que te condiciona
y el calor del hogar,
la trampa que te satisface.
El pánico es tuyo...
Ó no...
Las condenas satisfacen,
cuando devienen injustas,
el campamento
se viene abajo,
por obra y gracia
de tus palabras.
Los pánicos
no te pertenecen,
pertenecen al ser
que te ha creado y que,
más pronto ó más tarde,
te va a destruir...
Ó no...
Julio García del Río
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