Por la vereda garbosa
sus caderas cimbreando
parece que esté flotando
con sus andares de diosa.
Mueve su cuerpo mimosa
al va y ven de su cintura,
el andar de esta criatura
embruja con tal belleza,
su encanto con sutileza
preludio en esta locura.
Cuando los verdes trigales
mecen espigas al viento
la mozuela de mi aliento
se amaga tras los rosales.
Con palpitar de zagales
se tejen de bellos sueños,
esos anhelos pequeños
alientan sus corazones
buscando las ocasiones
por conseguir sus empeños.
Volar temprano de amores
en la dulce primavera
con esa danza primera
donde suspiran las flores.
Tiernos sueños en colores
son la ternura infinita,
en la emoción que palpita
de ese eterno sin vivir,
que hace sentirme morir
por tus encantos Paquita.
José Salas -Barcelona-
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