viernes, 21 de noviembre de 2014

EPITAFIO A ELENA DOVE


Me entero
que murió Elena,
qué dolor y qué pena
nunca la podré olvidar.

Hice un oasis de lluvia
en su corazón de nubia
cuando regué de jazmines
de alegrías y ¡qué pena!

Se secaron los jazmines
en el jardín de Elena...
Siempre voy a recordarte,
nunca podré olvidarte,
amiga de mis poemas,

Musa de mi verso y prosa
aquí te dejo esta rosa
y del lirio y la verbena
te he traído la fragancia
para que la tumba fría
se adorne de su elegancia...

Me quedan tibios
recuerdos
Elenita de mi alma,
en mi libro de poemas
ha quedado tu recuerdo,
la huella de aquel jazmín
del florido jardín de Elena!..

Ricardo Flores Joya -El Salvador-

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