martes, 25 de noviembre de 2014

BARCA


Yace, en desolación, sobre la arena,
el agua, retirada, no la acuna,
y el pálido reflejo de la luna
acentúa el contraste de la escena.

Nació para bogar, y en tal faena
consumó su existencia. La fortuna
la llevó por cien rutas, y en ninguna
su rumbo malogró; firme, serena.

Aún sueña con volver, quizá arrendada
a pareja de amantes, dedicada
más a juegos furtivos que a remar.

De momento, nostálgica, se entrega
a sueños de olas, y sobre ellas juega,
flirteando de nuevo con el mar.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
 

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