sábado, 22 de noviembre de 2014
ANOCHE NO TE VI
Nadie hay prisionero
suspendido de la palabra
latido. Yo si.
Es condumio de un suspiro,
florece en un ramo de azahar
de esperanza y miedo.
Exaltación de una sensualidad
donde el recuerdo de una lágrima
recién escrita refina el pasado.
Anoche no te vi.
Mis cuerdas vocales esculpen vacías
mi atormentada alma,
desgarrada y cosida al corazón,
tan explosivo que el sentimiento
no lo despega de mis emociones.
Ensortijado al zaguán
me divido, me crucifico
atravieso, absorbo
la tristeza de nuestro destino.
Anoche no te vi.
Dancé sin tinta
en la soledad de la memoria
perpetuada en trozos de papel en blanco,
tu cielo, mi tierra
y el resto del mundo,
deseos entregados al viento,
en vez de destruir nuestros mundos
y sepultarlos en el diluvio,
palpable a nuestras esperanzas
nuestra enunciación será;
desaparecer en una madriguera
corromper y lograr germinar,
inseparables
desprender nuestro ultimo suspiro.
Anoche ¿por qué?
Mira, se disfraza el tiempo
doblegado con poemas,
nos revela el paraíso,
esta noche ven,
establécete en mi mirada,
la luna porta alas desplegadas
se bate en pasiones de océanos,
condicionantes de un barómetro
con presión atmosférica que nos entreteje.
Manuel Vílchez García de Garss
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