Lánzame a las profundas aguas
con mano firme, recia cadena,
yo seré la cruz de hierro,
la raíz en los abismos, sujetando
los vientos de tu arboladura.
Llévame a cuestas sobre los océanos,
aunque la herrumbre me cubra
por la vieja añoranza de corales,
llévame siempre a proa de tu nave,
como soldado en su garita, vigilante.
Yo apuraré cada gota que salpique
el cáliz de la mar al derramarse,
déjame enajenarme de luz y luna
y ser, de las indómitas aguas singladura
para tu noble corazón, cuándo me llames.
Mayte Andrade -Benicarló - Castellón-
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