Vínculo polvoriento,
lamento sin escalas del espacio,
rechazo este pretexto
que como un ataúd
devora mis alas,
la presencia,
el corazón,
las episodios de la vida,
la razón de los caminos.
Necesito la cercanía,
la morada oceánica del arribo,
los rituales fervorosos,
el futuro de la estepa.
No me cierren el paso,
ese verso que se cementa
en la moraleja de los labios.
Las soledades no perdonan el extravío.
Así no quiero las horas anchas
sino la estrechez del espejo vivo,
el territorio poblado del epicentro.
Por fin, he soñado nuestra sombra.
Luis Alberto Ambroggio (del poemario Luz Mendiga)
Publicado en Suplemento de Archivos del Sur
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