Decrecen amapolas entre los trigales,
los susurros penden entre alas de mariposas
en gracioso vuelo cumplimos años
aferrados a primaveras de cansancio.
Mirada atrás, hacia adelante
¿que nos queda?
presente omnipotente que tal vez, todo lo puede...
Oh, si acaso, comulgar en este hastío que duele.
Relato de vida omísible, oh, no...
Recuerdos de sangre que laten
en el fluir de vida diaria tan reales
como si ayer fuese hoy...
Se deshojan los años en recuerdos de bronce,
los otoños exclaman incumplidos sueños
y somos dueños de pasados que buscamos hacer presentes,
abismos de virtudes que van muriendo entre un alma y un cuerpo viejo.
Somos anquilosados en silencios otorgados,
laureados de sepelio, el tiempo sentencia,
cada invierno una voz gris y un pensamiento roto,
la vida pasa pagando deudas de ídolos de barro.
Sentimos la tarde, el camino, los ojos,
siempre la rutina se confunde con el gozo,
atrás miradas, delante espejos opacos de implícito reto,
los años son instantes que habitan la luna y los amaneceres...
LOLA WIZNER Y FERMÍN JESÚS VADILLO
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