jueves, 10 de abril de 2014
BUENA PERSONA
Un buen día empecé a dedicarme a alquilar y comprar la melancolía de los demás.
Hice una especie de agujero sin fondo en lo más recóndito de mi corazón,
sería el aposento,
la derrota de los silencios y los malos momentos,
el escondite de la inutilidad del sufrimiento.
Hueco insondable que llené con la tristeza de los otros,
con sus miedos,
sus derrotas por ocurrir,
las presencias como sombras negras,
los reproches,
las mentiras,
las siniestras verdades vestidas de ropa de marca,
los rincones oscuros escondidos en pañuelos de seda,
trozos de corazones partidos,
puñados del tiempo ido
del que se nos va,
deudas de amor,
borrascas,
martirios,
lo que ya ni hace llorar,
inviernos maltratados,
la impotencia del estar vivos,
los pluscuamperfectos valles de lágrimas,
las voces quebradas
las corruptas incertidumbres,
todas las crueles heridas que este mundo habitan,
Todo lo convirtió,
el agujero sin fondo de mi corazón,
en prósperos momentos de luz y vida,
o al menos lo intentó.
GUILLERMO JIMÈNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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