Nunca mejor vestida que desnuda,
mujer a punto de salir del baño;
ropa es disfraz y, como tal, engaño;
la desnudez no da lugar a duda.
Cubrir es defraudar, y quien se ayuda,
por inseguridad, de tal amaño,
concede más apreciación al paño
que a la elocuencia que la piel exuda.
Ven a mí en tu esplendor más trepidante,
que toda tú eres lúbrico semblante
para admirarse a rostro descubierto.
Sin atuendo naciste. El atavío
me arrebata el placer de lo que es mío,
tras envoltorio de valor incierto.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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