miércoles, 20 de noviembre de 2013
RECUERDOS DE INFANCIA
Bollos de azúcar los domingos de Lanjarón. ¡Abuela, abuela, quiero uno! ¡Tortas con cabello de ángel!, gritan abajo, en la calle. El crío se levanta arrastrando sus legañas por las habitaciones, se acerca a una ventana a la que apenas puede asomarse, tan pequeño es entonces: siente a su abuela bajar las escaleras, e intuye la compra del dulce.
Domingos estivales. El sol golpea suave pero constante. Bajo el melocotonero que cortaron hace poco tiempo, el chaval se come el bollito, y se entretiene mirando como las hormigas se llevan las migajas. No hacen falta juguetes caros e inexistentes. Está el jardín, el campo, el monte. Quiero recordar eternas risas y ninguna preocupación.
Hay dos vidas: la infancia y la realidad que nos inventamos para sobrevivir día a día.
Francisco J. Segovia -Granada-
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