lunes, 18 de noviembre de 2013

MOTES BURLESCOS


(Artículo de 1916)

     Mr. Sweet, Mr. Todd;. Mr. Todd, Mr. Sweet... Calle arriba iba yo recitándome este estribillo de letanía. Y anoté que sonaba bien. ¿Verdad que suena bien?... Y me paré de pronto para largarme a quema ropa esta pregunta: ¿qué de extraño tiene que un hombre que se llama Sweet y otro hombre que se llama Todd vayan en comisión a abogar para que la ciudadanía americana predomine sobre la ciudadanía puertorriqueña? ¿qué de extraño tiene que estos hombres quieran seguir siendo americanos por los siglos de los siglos, si a ambos a dos les sienta tan bien el míster antes del apellido?
     Míster Sweet, Míster Todd: comprendo que se sientan ustedes intranquilos ante la perspectiva de perder el míster ese que les cae tan bien, y les alabo el gusto, y les aplaudo. Es bonito, es estético, es bueno que un Sweet y un Todd se llamen Mr. Sweet y Mr. Todd. Lo que sí no comprendo, ni me parece bien, ni medio bien, es que un Pérez y un García se muestren deseosos de oírse llamar Mr. Pérez y Mr. García. ¿No es verdad que cuando pronunciamos estos sonoros e históricos nombres castellanos, así acompañados, parecen dos motes burlescos, dos apodos ridículos con que hemos querido hacer grotescas y humillar a las personas de Pérez y de García? ¿No creen ustedes que esta conducta nuestra, además de insólita, resulta vergonzosa e indigna?

Publicado en el blog nemesiorcanales

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