La verdad es un desnudo
de mujer.
Nada hay más bello,
nada hay más cierto
que el cuerpo que se muestra
al viento y a la luz.
Con las manos
queremos moldearlo
-alfareros
del cuenco de la vida-.
Con los ojos
sabemos su fulgor,
su calidad de fruta.
Intuimos lo dulce en la saliva
que se forma en la boca
al pronunciar su nombre.
Julián Alonso
Publicado en la revista 2 poemas y un café
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