No me puedo explicar quien pude ser
la bella mujer que tanto apetezco.
La sed mitigo si me da a beber
sin comprender la razón amanezco.
No me explico como, aunque esté distante
me lleva en sus sensuales intenciones
con su cadencia suave y deslumbrante
consume en un tropel mis emociones.
Estoy atado a extraña mujer
al idioma corporal que me ofrece
con ojos que no la dejan de ver
cuando sutil me atrapa y abastece.
Contrariado en relámpagos risueños
no entiendo esta deidad tan reluciente
que mística y taimada en sus empeños
sin piedad me arrastra contra corriente.
ROLANDO BLANCO PASCUAL
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