Cuando llegue a ti
me perderé en tus brazos
y dejaré que tus manos
acaricien mis cabellos
y tus labios se pierdan
entre los míos.
Cuando llegue a ti
dejaré que me protejas
que aprietes mi cuerpo
contra el tuyo
y sintamos nuestra respiración
en una sola.
Cuando llegue a ti
mi rostro se perderá
entre tu hombro
y lloraré lágrimas
de felicidad.
Cuando llegue a ti
me aferraré a tu vida
a tu alma
tan fuerte, tan fuerte
que nunca más la soltaré.
Cuando llegue a ti
sabré que esperarte
no ha sido en vano
porque eres el único hombre
a quien no he dejado
nunca de amarlo.
Diana Chedel -Argentina-
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