jueves, 3 de octubre de 2013

EL REY MILABRO

En Tunobis, de la Hotentotia, al Sur de Africa, no muy lejos del Cabo de Buena Esperanza, gracias a un
milagrero que embauca a la gente con milagros fingidos, que hizo de partero, asistente a la parturiente, nació entre agavanzos, escarabajos, Milabro, un insecto coleóptero agarbanzado. El pueblo de Tunobis decía que era un hecho sobrenatural, un suceso extraordinario, cuyo agente creador era el poder divino.
Por circunstancias o coincidencias casuales y extrañas salió vivo de milagro, entre obsequios de dulces,
helados, chocolate, etc., pues era un rey alado conocidísimo y del que hay muchedumbre. A la gente le parecía como cierto pajarillo cantor, cierto pez de los mares tropicales, corcho u otro cuerpecillo flotante en un vaso de aceite.
De pequeño, fue un niño tonto, bobón y pijo. Era un buche, borrico mientras mama. De joven era
resabido. En la escuela y, más tarde, en la universidad, aprobaba todos los cursos, consiguiendo todas las licenciaturas sin saber hacer una O con un canuto. Hacía algún sacrificio agradable a la divinidad como mear en los agujeros que hacen los moluscos al horadar las piedras para esconderse.
Ya de mayor, hizo mucho más de lo que podía razonablemente esperarse de él. Se cargó a toda la
novelística de caballería y el romancero con unas letrillas merecedoras del premio Nobel. Dejó dicho en una reunión de embajadores:
“ Nadie se debe quedar 
Si cagar viene a llamar”
También, se le atribuyen hechos reprensibles y vituperables como ordeñar una mosca con guantes de
boxeo a la hora del lucero miguero, el de la mañana que anuncia a los pastores la hora de hacer migas.
En la fiesta de su coronación imitando a Juvenal en sus sátiras, y a Nerón en sus Juvenales, ciertos juegos antiguos, prometió al pueblo “Pan y Circo”; “Futbol y Desahucios”, y a los sin trabajo y despedidos un doblón por el culo, justificándose recitando entre cagadillas de gallina, flores de una especie de curujey, comiéndose un cuscurro, cantero pequeño de pan, a Quevedo:
“¡ Que este mundo
Es juego de bazas,
Que sólo el que roba
Triunfa y manda”.

Daniel de Cullá
Publicado en la revista LetrasTRL 57

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