Corre la sangre de la legisladora
presencia por el trono arrebatado
por la espada y amores espurios
privado de condición excelsa.
Servio Tulio fue señor, patriarca
de las leyes y las instituciones
que consolidaron las clases sociales
en niveles de poder y fortuna,
tuvo la gracia de tener dos hijas
y ambas decidió casarlas con primos
de su estirpe llamados Tarquinos
para asegurar su poder y riqueza,
pero casó el fuego con el agua
cónyuges de caracteres apacibles
con violentos e insaciables, la muerte
de los pacíficos fue la natural
respuesta al desatino de mezclar
la candidez con la ambiciosa pasión
que sí unió a los amantes viudos
aspirantes de glorias y hazañas
la primera ocupar el deseado lugar
que da la satisfacción del poder
incluso a costa de su propia sangre
la de Tulio padre y suegro, albacea
de futura y magnífica grandeza.
Más la violencia engendra terror,
inseguridad y desasosiego
en quién la padece y practica,
a hierro y fuego paga la soberbia
su tributo de codicia sin limites,
los tronos manchados son servidores
perpetuos de la sangre derramada.
Del libro La incierta superficie de FRANCISCO MUÑOZ SOLER
Velarde y el pregón de la feria de 1976
Hace 1 hora
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