París afila su dardo encendido
como flecha de Cupido
en su manto azulado
de infinitas luciérnagas.
París refleja el delicado encanto
de las rosas
y tu emblemática belleza
se hace más cristalina,
más pura , más innata,
y resalta mis torpezas
que son un resumen
de mis faltas.
Y hoy estamos aquí, en París,
donde la radiante Luna
es solo un insignificante bosquejo
en el firmamento
que anuncia cuanto te
amo.
ROLANDO BLANCO PASCUAL
viernes, 28 de junio de 2013
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