Buscar palabras en un pantano o en el sol.
Buscar palabras en el aire o en los sueños. En cabezas de otros tiempos: poetas que han hecho de mí un susurro eterno.
Buscar palabras o dejarse atrapar por ellas, que te acarician y te besan.
Buscar palabras en un frasco cerrado o en un mundo totalmente descuidado.
Buscar palabras o dejarse atrapar por ellas. Saborearlas como a un vino. Disfrutarlas como a un hijo o a un amor sin puntos suspensivos. Hacer con ellas un destino o un hogar sin puentes destructivos.
Me agacho. Me caigo y me despierto. Busco palabras todo el tiempo. Enciendo el televisor o me divierto del aburrimiento. Camino. Me aparto de todo lo que me ha dolido.
Tiempo.
Buscar.
Todo el tiempo busco palabras y ellas buscan que les de una casa para que estén juntas: una historia que las haga vivas. A ellas no les gusta estar solas, se sienten inútiles o bobas. Algo solo no tiene existencia ni sentido, porque no tiene referencia para cerciorarse de que está realmente vivo.
ALEJANDRO CARRIQUE (Argentina)
Publicado en la revista Gaceta Virtual 75
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