A Rodolfo Häsler
Hay una barca sobre el mar dorado y el silencio
En la memoria aquel vals de la nieve
y el sol del trópico en la piel
De dónde te trajo el amor
Adónde te escondiste
duende ángel
El claroscuro de la habitación
retiene tu presencia
Y los cuatro pequeños jugando en el jardín
–vergel en medieval libro de horas–
susurran sus preguntas
Dónde ahora tu huella, no más que un trazo de pincel
iluminando el mar
Del libro MIRADAS de
Olga Sánchez Guevara -Cuba-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 37
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