Haz que estalle
a la furia tu corazón.
Por piedad al mundo.
Por la razón...
Ofréndate.
Sé tormenta en ciernes.
De aquí y de allá.
Por los que padecen.
Seas de todos
y de ningún sitio
Con tu cuerpo en relámpago
huyendo de la maldad
de algunos “vivos”.
Seas para ellos
el monstruo sin olvidos.
Dejando tú volar
tu corazón de niño.
Piérdete entre el pueblo.
Que suba la marea.
Que no se diga luego,
que la Paz no peleas.
Tú seas para siempre
la dicha por los otros,
de ti mismo ausente,
para luchar por todos.
Te embriague como un eter
la gran melancolía
de tantas injusticias
que vemos cada día.
Pedro Jesús Cortés Zafra -Málaga-
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