[…] En la orfandad y tosco desamparo
de esta calleja poco transitada,
refulgía un grafiti
pequeño como un puño,
como una impronta de amor neolítico:
dos jóvenes se besan abrazados,
impacientes porque el mundo quizás
los devore como una pantera furiosa […]
Del libro La templanza y otros georemas de
PEDRO S. SANZ
No hay comentarios:
Publicar un comentario