Un bostezo hondo y dilatado
al amanecer…
sonoro, diáfano…
y una lagrimilla,
redundando,
tumba la noche
exultante,
mientras suena el eco
de la voz del sol
con la dulzura del hastío.
Vuelven a exudar
las manos de la inocencia del día.
Publicado por
PACO VELÁZQUEZ en su blog ojosdeluna-pacovelazquez
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