sábado, 18 de mayo de 2013

LA POESÍA TIENE LAS MANOS ATADAS


Adónde vas sin tregua, Federico García Lorca

¿al inmortal ocaso
donde la tarde es un exilio de azucenas celestes?

¿donde el universo es una hambrienta paloma
que devora la sal?

Tu boca nos responde
con un orgulloso latigazo de silencios
¿un desdeñable consuelo ante tanta demencia?
¿un prodigio de obstinación más allá de la muerte?
sin embargo nos acoges
con el corazón dolido de las horas más oscuras
y nos miras con tu mirar de mirlo enamorado
y jubiloso.

Olvida el sueño despojado
por una ceguera de cuchillos edificando calamidades,
no pretendas sembrar el odio
cuando el firmamento es estéril
y empaña la hospitalaria sala
donde declina el día. Sé siempre dichoso
desde cualquier cautividad en que te encuentres.

Solo pedimos llevarte
por esa noche hinchada de racimos
o un inquebrantable jazmín para apuntalar
el desguarnecido frío de la pureza,
adónde sino ese desorden de rimas
extraviadas por tus manos.

Desde aquí abajo se te ve un huérfano terrestre
pisando los astros de vistosas alas,
un halcón despreciando
el derroche perfecto de la aurora.


Florentino Gutiérrez Gabela -León–España-
Publicado en la Biblioteca


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