Al Papa Francisco
El alma en flor espeja tu rostro decidido
ante el inmenso voto que se alza ante tus ojos
te ofreces plenamente sin pena ni sonrojos
y alzas al mundo aciago con ancestral sonido
el Padre Nuestro Eterno rezado entre despojos
del cruel materialismo que aún ata al hombre herido
y con prudencia justa instas al renacido
espíritu fraterno sin rencores ni enojos.
Francisco de los pobres, Francisco de la gente,
nos tomas de la mano e inscribes en nosotros
tu marca apasionada, la fuerza trascendente
de la hermandad humana, del Uno con los Otros
¡Eres el religante sutil y transparente
que nutre nuestra vida con fúlgidos calostros!
Irene Mercedes Aguirre -Argentina-
Publicado en la revista Todas las Artes Argentina

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