En un mundo apartado fui a nacer
revuelto entre miseria y maleantes.
Donde el rico presume de diamantes
y el humilde no tiene que comer.
Donde el clero adiestraba con constantes
discursos trasnochados por doquier.
Sus arengas vertían sin ceder
aunque fueran mentiras aberrantes.
Mi abuelo, circunspecto, me decía:
más te vale creer que averiguar
si es que quieres vivir sin lamentarlo.
Era un Séneca, pulcro en su homilía,
que el campo trabajó sin descansar
y no hablaba jamás sin meditarlo.
ULPIANO ULPY
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