jueves, 16 de mayo de 2013

BIBLIOTECA


1.
Tocado por un álamo,
por su inexpugnable corazón donde gorjean las aves,
el sol delata en el brillo de mis ojos
un lento paso de gaviotas que descubren la muerte
en este punto de la noche
donde sólo escucho el goteo de una lágrima

la lluvia, su cascar de nubes, la bruma pesarosa:
tal el alimento en esta alta hora.


2.
Sin ánimo para salir de viaje,
para una búsqueda que conozco inútil,
me queda la opción de la memoria,
el retorno sigiloso de aquellos que dejaron sus siluetas
redondeadas en una palidez que ya no existe.

3.
Alta noche en mi refugio, lienzos grises tirados por ahí,
libros que supieron de la sangre regada del papiro

y el poema como un golpe
como una dulce herida.

Del del libro “Árbol Ávido” de Julio Daniel Chaparro
Publicado en el blog farodesnudo

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