miércoles, 24 de abril de 2013
ÚLTIMA MORADA
Me detuve mirando
aquella piedra que mi nombre tenía:
todas las letras grabadas
en perfecta armonía.
Aquel espacio estuve mirando
y un gran silencio me penetraba.
No recordaba aquel lugar
anteriormente haber visitado;
miré en redondo hacia los lados
y ví nombres que, al recordar,
noté que conocidos eran.
La luz de la luna todo lo alumbraba
y me dí cuenta de que la noche entraba.
¿ Cómo podía ser que entrada me dieran,
si a las cuatro de todos los días
las puertas se cierran?
Volví a contemplar aquella piedra
que mi nombre lucía
y pude ver que también fecha tenía.
Me senté en un banco que había cerca
y quise recordar cuando llegara.
Había flores, ya marchitas y muertas
y sólo vivos estaban dos claveles blancos.
Sentí pavor y me tomó el espanto,
y comencé a correr hacia la salida;
el panico por dentro me invadía
y también me seguía,
y allí, sobre el dintel, había un cartel
que bien claro decía:
"Esta es tu última morada".
Lorenzo Martin -New York-
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