jueves, 25 de abril de 2013

MADRE CORAJE


Quemas la plata de las pestañas
culebreando tu viudedad de hija
cuando la mañana
es el rufián de tus ojos.

Corriges esquinas abrochada hasta el cuello
porque el broche del amanecer
se te atraganta en los ovarios,
y nunca hiere,
si no duermes al menos quince horas seguidas.

En el umbral de su silencio de madre coraje,
cruje el friso del miedo
cuando la palabra escondida entre las piernas
te aprisiona el presente.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

No hay comentarios:

Publicar un comentario