martes, 23 de abril de 2013

EPITAFIO DE VERSO VIPERINO


Con los ojos ciegos de Otoño,
voy llenando con hojas secas
los floreros que has dejado
vacíos.
Aparentabas la fragilidad
de un soneto táctico,
y vi en ti...
La torpeza
de un verso viperino.
Con las carnes abiertas de primavera,
voy sacudiéndome tus espinas.
No dejan sangre...
Ni forman costra.
Yo.
Me balanceare
ligero en la acrobacia
del lino,
indiferente
a tus embestidas...
De aliento oscuro.
He resurgido
blanquecino,
alejándome
sin mirar atrás...
Tu elegía
de luto...
Allá quedaron
tus sonetos...
¡Sepultura y Escombro!

F.José Romero

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