el campesino, saluda, con una gran ilusión
a los rayos del rey sol.
*Sus rayos le dan la vida, y siente el alma henchida,
se siente el rey del campo, sin que halla diferencia,
con los nacido abajo, ni los nacidos arriba.
*Ya que las sombras esconden, lo bueno que el sol revela.
¡Que grato resulta verlo!. ¡Le hace olvidar las penas!.
Y lo impulsa hacía arriba, y lo lleva a no se donde.
*Yo, admiro al hombre del campo, es su nobleza muy sana.
Sale temprano a la huerta, todas, todas, la mañanas,
haga frío, lluvia o tormenta, siempre sale al descampado,
a agradecer lo que tiene, todo lo que Dios le ha dado.
Y no se para a mirar, donde se para su sombra,
*El es feliz en el en el valle, donde tiene el río su camino
es el sueño, campesino, donde las golondrinas
cada año hacen nidos.
*Y yo, quiero madre guapa, madre limpia, Naturaleza,
quiero subirlo mas alto, y agradecer su nobleza.
*Es muy grande su trabajo, por mantener la despensa
de todos los ciudadanos. ¡Y eso nadie se lo aprecia!.
*Un día nos daremos cuenta. de su gran humanidad
de su trabajo y nobleza
¡Ojala no sea tarde!
*Pues yo se que tu le premias,
con las mayores grandezas. Montes, llanuras, ríos, y campos.
del pajarillo los canto. El cantar de los arroyos y la luz del sol sin sombra. ¡¡Hay que quitarse el sombrero
Cuando al campesino nombras!!.
María de los Ángeles López

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