No nací de tu vientre,
me pariste con el alma.
Trenzando dolores a tu pecho
con lagrimas de amor en tus mejillas.
Me tendiste entre rosas
clavando en tus dedos las espinas.
Bebiste los truenos en la noche
dejándome la lluvia y su frescura.
Tristemente enterraste
las flores de tu árbol.
Siempre limpiando la hojarasca
que pudiera ocupar el espacio de mi huella.
Guerrera de miserias
Siempre fuiste.
Payasa de la vida
y sus tristezas.
El cielo hoy te ofrece su descanso.
Con cantos y ángeles reposas.
Recibo tu fragancia de las rosas
Yo te envió mis respetos con el viento.
ALICIA GARCÍA
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