Mi palabra, ¿qué vale mi palabra?,
que
el viento arrastra al olvido
y
que cuando yo me pierda
en
un oscuro recodo del tiempo
no
será sino un inútil gemido.
Qué valen mis versos apasionados
que
tengo guardados en viejas carpetas
de
cartón y en modernos disquetes
si
tus ojos azules, verdes o castaños
no
recorren una a una sus letras.
Qué valgo yo, qué valgo,
si
cuando estoy a punto de tocarte
el
corazón se para en seco
sin
avisar ni pedir permiso porque no consientes
que
nadie te ponga la mano encima.
Del libro Creciendo entre versos de JOSÉ LUIS RUBIO
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