Cuando el brillo sucumbía
tras retazos de apacibles visiones,
agoniza callada la fiesta
tu voz en silencio
con recuerdos recíprocos
y salían ondas de viento
de tu seno amoroso.
Engañosa percepción.
Me conmovió la flor marchita,
el no vivir los días
ante la faz del universo
y siguen melancólicos los capullos
hilando su destino.
¿Quién retiene las gotas de lluvia?
Volverá el amanecer.
Las crisálidas.
Juliana Mallén Matarranz. España
Publicado en la revista Oriflama 21
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