No sufras me decía
mientras sagaces las púas
introducía en mis debilidades.
No me quieras, proponía, así,
sin soledades
y una vez más me comandaba
su estricto pensamiento
y esa forma suya y eficaz
de extender tanto los ojos
hasta ver todo al revés.
Que tengas el día que te merezcas- decía,
excluyéndose de la ley.
Ah..yo debería aprender de sus consejos,
de esos que me daba
cuando el humo serpenteaba de sus dedos…
En cambio me puse a recordar
aquella vez que se atrevió,
el muy descarado,
a soslayar un poema de Neruda,
que mi ingenua ternura
le había hecho llegar.
Quizá lo enloquecían mis ojos
y me espantó para leerlo tranquilamente…
Yo, haciéndole fiaca a la verdad
me fui diagonalmente
hacia la rotonda que ya me conoce
de tanto verme pasar…
Me fui a alivianar
el crucifijo de la hiel
y no se si se lo habré dicho,
pero en aquel momento,
no sentí que él era ignorante
sentí que era cruel.
Sonia Isabel
Publicado en el facebook coolturaaccionpoetica

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