El maquillaje seduce a las mujeres, a los hombres.
Es capaz de crear la androginia, el beso rosa
en que los sexos se funden en voluptuosidades carnales,
a la vez divinas.
El maquillaje es, desde el origen de la oscuridad humana,
una forma de ser lo que no seremos nunca:
lo que siempre querremos ser.
Cuando lloran las prostitutas, los payasos,
sus caras logran un encanto innegable, donde horror
se iguala a ternura, en abrazo más que fraternal.
Esa pasta de lágrimas y maquillaje
se llama Humanidad.
Pinta en tus labios la pasión que no tienes.
Sombrea tus ojos con ceniza…
¡Sal a la calle!
De página que caen de
Aleqs Garrigóz (Puerto Vallarta, México 1986).
Publicado en el blog La Cocuzza
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